Lluvias activan amenaza silenciosa: expertos advierten aumento de dengue en el país

Las primeras lluvias del año no solo trajeron alivio al calor. También encendieron una señal de alerta que preocupa a las autoridades sanitarias: el dengue podría estar preparando su próximo repunte en Honduras.

El incremento acelerado de zancudos en distintas regiones del país ha puesto bajo vigilancia a los equipos de salud. La combinación de humedad, calor y acumulación de agua ha creado el escenario perfecto para la reproducción del mosquito transmisor de esta enfermedad.

El epidemiólogo Kenneth Rodríguez advierte que la situación no es menor. Según explica, las lluvias recientes activaron la eclosión de huevos que permanecían adheridos a recipientes y superficies con agua estancada, lo que ha provocado una rápida multiplicación de estos insectos.

“El ciclo es claro: caen las primeras lluvias y se dispara la reproducción”, señala el especialista, al recordar que el periodo entre enero y abril suele ser uno de los más críticos en términos de proliferación.

El fenómeno ya comienza a reflejarse en los centros de salud. Departamentos como Cortés, Francisco Morazán, El Paraíso y Choluteca reportan un aumento en pacientes con síntomas compatibles con dengue. La tendencia también se hace evidente en ciudades clave como San Pedro Sula y Tegucigalpa, donde la presión sobre los servicios de salud comienza a crecer.

Las cifras refuerzan la preocupación. Hasta marzo, se contabilizan 1,711 casos a nivel nacional. De estos, la gran mayoría corresponde a dengue con y sin signos de alarma, mientras que más de una veintena han sido clasificados como dengue grave, una condición que puede poner en riesgo la vida si no se atiende a tiempo.

Frente a este escenario, los expertos insisten en que la prevención sigue siendo la principal herramienta para evitar un brote mayor. La eliminación de criaderos —desde llantas y recipientes hasta pilas y solares abandonados— se vuelve crucial en esta etapa.

Rodríguez hace un llamado directo a las autoridades locales: intensificar jornadas de fumigación y reforzar las acciones comunitarias para controlar la propagación del mosquito.

“La lucha contra el dengue no depende solo del sistema de salud. Es una responsabilidad compartida”, subraya.

Mientras el país avanza en la temporada lluviosa, el desafío es claro: actuar antes de que los números se disparen. Porque cuando el dengue avanza, lo hace rápido… y sin avisar.

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