🏍️ CUANDO LA MOTO LE GANA AL CASCO
El Catarino Rivas ya no atiende accidentes: atiende consecuencias
En la sala de emergencias del Hospital Mario Catarino Rivas no hay hora pico ni día feriado que valga. Aquí el reloj lo marca la sirena, y el protagonista casi siempre es el mismo: una motocicleta.
Según el jefe de Consulta Externa, Lexys Meza, el 80 % de los pacientes politraumatizados que llegan al hospital lo hacen tras un accidente en moto. O dicho de forma menos clínica y más honesta: ocho de cada diez camillas vienen con dos ruedas de fondo.

🚑 Trauma diario, como pan caliente
El flujo es constante. No baja. No descansa.
Un promedio de 20 pacientes diarios por trauma llegan al Catarino Rivas desde San Pedro Sula y municipios cercanos, y la mayoría entra directo al combo completo: emergencia, estudios de imagen, quirófano… y cuando la suerte se acaba, UCI.
“Seguimos recibiendo una gran cantidad de pacientes politraumatizados producto de accidentes de tránsito”, advierte Meza, mientras el hospital sigue funcionando como centro nacional de reparación humana.
🧠 Fracturas, golpes y cerebros en riesgo
Las lesiones más comunes no sorprenden:
- Fracturas de piernas
- Golpes severos
- Traumas craneoencefálicos
Y no es casualidad. El Catarino Rivas es el hospital de referencia en neurocirugía para la zona norte. Es decir, cuando el casco no aparece —o aparece colgado en el brazo—, el cerebro termina aquí.
💸 El accidente también factura… y caro
Cada paciente no solo llega herido: llega con una factura invisible que paga el sistema público.
- Evaluación inicial: ~7,000 lempiras
- Cirugía: entre 35,000 y 70,000 lempiras
- UCI: hasta 100,000 lempiras diarios
“Lo hacemos con gusto”, dice Meza, pero reconoce lo obvio: cada accidente limita la atención de otros pacientes que también esperan, también necesitan y también pagan impuestos.
🦺 Chaleco reflectivo, casco opcional… consecuencias obligatorias
Mientras la normativa insiste en chalecos reflectivos y campañas preventivas, las estadísticas siguen llegando en ambulancia. La mayoría de los pacientes provienen del área urbana, donde la moto se convirtió en transporte rápido, barato… y peligrosamente normalizado.
Aquí no hay discurso moralista. Hay una realidad clínica: el hospital ya no puede con la imprudencia cotidiana.
⚠️ El Cotorreo Global lo dice sin rodeos
El Catarino Rivas no colapsa por falta de médicos.
Colapsa por exceso de accidentes evitables.
Cada motociclista que acelera sin casco no está retando a la suerte:
está reservando una cama que otro paciente podría necesitar.
Y la próxima vez que escuche una sirena, recuerde:
probablemente no es tráfico…
es otra moto que llegó primero al hospital que a su destino.
