El avión presidencial despega… pero rumbo a la venta: Congreso da luz verde por unanimidad

En una decisión que sacudió el tablero político y reavivó viejas heridas del poder, el Congreso Nacional aprobó por unanimidad la venta del polémico avión presidencial Embraer Legacy 600 (FAH-001), una aeronave que durante años simbolizó lujo, opacidad y controversia en Honduras.

La votación, realizada la tarde de este lunes, autoriza al Poder Ejecutivo a desprenderse de la aeronave y destinar los recursos obtenidos a salud y educación, dos sectores históricamente golpeados por la falta de inversión. La decisión fue celebrada como un acto de consenso político pocas veces visto: las cinco bancadas representadas en el hemiciclo votaron a favor.

El decreto fue introducido el domingo por el diputado Eder Mejía y recibió este lunes el visto bueno de la comisión de dictamen, acelerando un proceso que llevaba años empantanado entre denuncias, silencios y documentos inexistentes.

Venta bajo la lupa: avalúo, transparencia y subasta

Según el decreto aprobado, la venta deberá realizarse mediante un proceso transparente, ya sea por subasta pública u otros mecanismos legales vigentes. Antes de concretar cualquier transacción, el Ejecutivo está obligado a realizar un avalúo técnico por expertos nacionales o internacionales, con el fin de establecer el precio mínimo de la aeronave.

Además, se revisarán a fondo los documentos de propiedad y funcionamiento, un punto clave considerando las múltiples denuncias sobre la inexistencia de archivos oficiales.

Un lujo que nadie quiere pagar

El diputado Mario Pérez fue directo: recordó que el presidente electo Nasry Asfura ya anunció públicamente que no usará el avión, y que su mantenimiento representa una carga onerosa para las finanzas públicas. Por ello, propuso la dispensa de debates, permitiendo que el decreto fuera aprobado en una sola sesión.

Compra “oscura” y millones perdidos

La diputada Iroshka Elvir encendió el debate al señalar que la compra del avión se realizó de manera oscura durante el gobierno de Juan Orlando Hernández, mediante una contratación directa y rodeada de secretismo.

“El dolo que se ejecutó no debe quedar impune”, advirtió, al tiempo que reveló que el Estado ha erogado más de 40 millones de dólares entre la compra y el mantenimiento de la aeronave.

El avión sin papeles

Uno de los momentos más tensos lo protagonizó Fabricio Sandoval, quien afirmó que la presidenta Xiomara Castro nunca utilizó el avión y siempre tuvo la intención de venderlo, pero no pudo hacerlo por una razón alarmante: no existen documentos oficiales de la aeronave.

Tras la derogación de la Ley de Secretos, se confirmó que no hay factura, bitácora ni papeles de compra. Incluso, las Fuerzas Armadas habrían advertido que no se podía vender un bien sin respaldo documental.

Cruce de fuego político

El diputado Antonio Rivera Callejas cuestionó la postura de Sandoval, señalando la contradicción de apoyar la venta mientras se asegura que el avión no puede venderse. “Pasaron cuatro años del gobierno de Libre y no lo pudieron vender”, remarcó.

¿Donación o engaño?

Según los archivos oficiales, el avión tuvo un costo de 14 millones de dólares. Inicialmente, el gobierno aseguró que se trataba de una donación de Taiwán, pero posteriormente se confirmó que los fondos provinieron de la tasa de seguridad. La aeronave fue entregada al Estado hondureño en octubre de 2014.

Hoy, más de una década después, el avión presidencial sigue siendo símbolo de un pasado que el Congreso parece decidido a dejar atrás… aunque las preguntas incómodas aún no aterrizan.

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