Jerusalén — En medio de la creciente tensión en Medio Oriente, el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, dejó clara su postura sobre el rumbo del conflicto regional: respaldaría una incursión militar en el sur del Líbano para expulsar a la milicia de Hezbolá más allá del río Litani.
En una entrevista concedida al programa 12 Minutes With de Euronews, el ex primer ministro israelí defendió la posibilidad de una operación transfronteriza como parte de la estrategia para frenar la influencia del grupo armado en la región.
Lapid explicó que, si dependiera de él, utilizaría un enfoque doble: presión militar combinada con negociación diplomática.
“Entraría en el sur del Líbano para asegurarme de que Hezbolá sea empujada al otro lado del río Litani”, afirmó.
Al mismo tiempo, aseguró que mantendría negociaciones con el gobierno libanés, al considerar que la presencia del grupo armado también representa un problema para el propio Estado libanés.
Lapid defiende la decisión de Washington
Durante la entrevista, Lapid también abordó el papel de Estados Unidos en el conflicto regional y rechazó las especulaciones que sugieren que Israel habría influido en la decisión de Washington de atacar Irán.
Según el dirigente israelí, el presidente estadounidense, Donald Trump, actúa por convicción propia.
“¿Les parece Donald Trump alguien a quien se pueda manejar a su antojo? Yo no lo creo”, afirmó.
Lapid elogió al mandatario estadounidense, destacando lo que calificó como su “claridad moral” al involucrarse en el conflicto contra Irán.
El objetivo: presionar al régimen iraní
El líder opositor israelí también señaló que uno de los objetivos estratégicos del conflicto es generar condiciones que permitan un eventual cambio político en Irán.
Aunque reconoció que los bombardeos por sí solos difícilmente lograrán transformar el régimen, cree que la presión militar puede abrir un escenario distinto dentro del país.
“No sé si habrá un Nelson Mandela iraní, un Gandhi iraní o un Lech Wałęsa iraní”, señaló. “Pero espero que el pueblo iraní pueda tomar su destino en sus propias manos”.
Víctimas civiles y polémica internacional
Lapid también respondió a las críticas por las víctimas civiles registradas durante la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Según cifras difundidas por Teherán, más de 1.200 personas habrían muerto desde el inicio del conflicto. Ante esas acusaciones, el dirigente israelí aseguró que se trata de “bajas de guerra” y negó que los ataques estén dirigidos deliberadamente contra la población civil.
El político calificó como una “tragedia terrible” el presunto bombardeo contra una escuela de niñas en la ciudad iraní de Minab, incidente que habría dejado más de 170 víctimas, aunque subrayó que aún no existe una conclusión definitiva sobre lo ocurrido.
“Nadie sostiene que la guerra no sea algo horrible”, dijo. “A veces incluso una guerra justa es terrible”.
Un conflicto que amenaza expandirse
Las declaraciones de Lapid se producen mientras la crisis regional sigue escalando.
El gobierno del Líbano ha solicitado negociaciones mediadas por Estados Unidos para intentar frenar la ofensiva israelí, que según cifras recientes ha dejado cientos de muertos y más de 800.000 desplazados.
En ese contexto, el presidente libanés, Joseph Aoun, advirtió que su país enfrenta una difícil disyuntiva: entrar en una confrontación militar directa con Israel o arriesgarse a convertirse en “otra Gaza”.
Mientras tanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dejado entrever que su objetivo no sería solo desmilitarizar a Hezbolá, sino también eliminar su influencia política dentro del sistema libanés.
Con un conflicto cada vez más complejo y múltiples actores involucrados, el futuro de la región sigue pendiendo de decisiones militares y diplomáticas que podrían redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente.
