La Habana — En medio de una nueva escalada política y económica entre Cuba y Estados Unidos, el presidente cubano, Miguel Díaz‑Canel, confirmó este viernes que su gobierno mantiene contactos discretos con funcionarios de Washington con el objetivo de explorar posibles vías de diálogo para resolver las profundas diferencias entre ambas naciones.
Durante una comparecencia ante los medios, el mandatario explicó que estos intercambios buscan abrir espacios de entendimiento entre los dos países, una relación marcada por décadas de tensiones diplomáticas, sanciones económicas y enfrentamientos políticos.
Según detalló, las conversaciones están siendo supervisadas directamente por él y por el líder revolucionario Raúl Castro, y forman parte de un esfuerzo por encontrar soluciones mediante la vía diplomática.
“Han estado orientadas a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales”, afirmó el jefe de Estado.
Un proceso discreto y de largo plazo
Díaz-Canel explicó que el proceso se desarrolla con absoluta discreción y que todavía se encuentra en una fase inicial, centrada principalmente en establecer canales de comunicación y comprobar si existe voluntad política real para dialogar.
“El proceso lleva tiempo”, advirtió el mandatario, subrayando que aún no se ha llegado a la etapa de negociaciones formales ni a la construcción de una agenda concreta.
El presidente cubano añadió que varios actores internacionales están facilitando estos acercamientos, aunque evitó revelar qué países o mediadores participan en las gestiones.
Crisis energética y presión externa
Las declaraciones del mandatario llegan en un momento particularmente complejo para la isla. Díaz-Canel reconoció que Cuba enfrenta una severa crisis energética y escasez de combustible.
“Hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible a nuestro país”, afirmó, señalando que el país está operando en condiciones extremadamente adversas que impactan directamente en la vida cotidiana de los ciudadanos.
La presión de Washington
El escenario se volvió aún más tenso después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmara el 29 de enero una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” frente a lo que Washington considera una amenaza proveniente de Cuba.
La medida incluye nuevas sanciones económicas y aranceles contra países que vendan petróleo a la isla, además de advertencias de represalias contra quienes desafíen las disposiciones de la Casa Blanca.
El gobierno estadounidense también acusó a La Habana de alinearse con países considerados hostiles y de permitir el despliegue de capacidades militares y de inteligencia vinculadas a Rusia y China.
Un conflicto de décadas
Las tensiones entre ambos países se desarrollan en el marco del embargo económico que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace más de seis décadas, una política que ha sido reforzada en los últimos años con nuevas medidas restrictivas.
Pese a la confrontación política, Díaz-Canel insistió en que su gobierno apuesta por abrir espacios de entendimiento y alejarse de la confrontación, aunque reconoció que el camino hacia un eventual acuerdo será largo, complejo y lleno de obstáculos.
