Un vuelo corto, un silencio largo: avión de Satena desaparece en Colombia

Última hora | Avión de Satena desaparece con 15 personas a bordo en el noreste de Colombia

Un vuelo que debía durar poco más de veinte minutos terminó convirtiéndose en una larga noche de incertidumbre. Un avión de la aerolínea estatal colombiana Satena, con 15 personas a bordo, perdió contacto este miércoles mientras cubría la ruta entre Cúcuta y Ocaña, en el noreste del país, y desapareció en una zona montañosa de difícil acceso.

La aeronave, identificada como el vuelo NSE8849, despegó del aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta a las 11:42 de la mañana, con destino al aeropuerto Aguas Claras de Ocaña. El aterrizaje estaba previsto apenas veinte minutos después. Nunca ocurrió. El último contacto con el control aéreo se registró a las 11:54, y desde entonces, silencio absoluto.

A bordo viajaban 13 pasajeros y dos tripulantes, según confirmó la propia aerolínea. El avión es un Beechcraft de fabricación estadounidense, con matrícula HK4709 y capacidad para 19 personas. Aunque opera bajo la bandera de Satena, la aeronave es gestionada por la empresa Searca, un detalle técnico que ahora cobra más importancia de la habitual.

Los sistemas de seguimiento aéreo indican que la aeronave dejó de emitir señal cuando sobrevolaba una zona montañosa entre los municipios de Ábrego y La Playa, un territorio agreste donde el radar no siempre manda y donde llegar por tierra es un reto incluso en condiciones normales. Hoy, ese reto se multiplica.

Desde el Ministerio de Transporte, la ministra María Fernanda Rojas confirmó que la Aeronáutica Civil activó de inmediato los protocolos de emergencia y que el equipo de investigación de accidentes ya recopila toda la información disponible. En paralelo, avanzan las labores de búsqueda, aunque las condiciones del terreno complican cada minuto.

Por ahora, no hay rastro del avión ni noticias sobre el estado de sus ocupantes. En tierra, las autoridades buscan respuestas; en el aire, queda una pregunta que pesa más que cualquier comunicado oficial: ¿qué ocurrió en esos doce minutos entre el último contacto y la desaparición?

Mientras tanto, el noreste de Colombia suma una nueva historia de espera, mapas desplegados, helicópteros en alerta y familias aferradas a la esperanza. Porque en la aviación, como en la vida, el silencio nunca es una buena señal.

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